






Nuestra huerta sigue el ritmo de las estaciones.
Esto significa que cultivamos y ofrecemos exclusivamente producto de temporada, cosechado en su momento óptimo.
Por ello, no disponemos de todas las verduras y hortalizas durante todo el año, sino que nuestra oferta varía y se renueva con el ciclo natural. Este respeto por los ciclos agrarios es fundamental para nosotros, ya que es lo que garantiza la máxima frescura, el sabor auténtico y la mayor calidad nutricional en cada cosecha. Cuando un producto llega a tu mesa en su época natural, concentra todo su potencial de nutrientes.
Los primeros rayos de sol y el aumento de las temperaturas anuncian la entrada de las verduras de hoja tierna: lechugas variadas, canónigos, rúcula y espinacas frescas. También es el momento de las primeras acelgas, los rabanitos. A medida que avanza la estación, se incorporan las cebollas frescas, los ajos tiernos, las zanahorias tempranas . Es una época de crecimiento, donde cada semana aparece un nuevo producto.
Con la llegada de la primavera, nuestra huerta comienza a despertar.
El verano es la estación más generosa de la huerta. Los días largos y el calor concentran sabores y aromas en cada fruto. Es el momento del tomate en todas sus variedades raf, cherry, corazón de buey, los pimientos y las guindillas, las berenjenas, los calabacines, las judías verdes y los pepinos. También llegan las patatas nuevas, la albahaca que acompaña cada cosecha y las primeras calabazas tempranas. La huerta rebosa de diversidad, y cada recolecta es una explosión de frescura y calidad.
El otoño trae consigo sabores más dulces y reconcentrados. Las temperaturas suaves favorecen a las crucíferas: coliflor, brócoli, romanesco, repollo y col rizada. Es también el momento de las calabazas de guarda, los puerros, las remolachas, los apios y el cardo. Las acelgas y espinacas siguen presentes, mientras las zanahorias, nabos y chirivías alcanzan su punto óptimo de sabor.
Con la llegada de diciembre, la huerta entra en su descanso anual. Durante estos meses, la tierra se regenera, los abonos verdes cubren los bancales y preparamos con mimo la próxima temporada. En marzo, volveremos con las primeras cosechas de primavera.





